Es la Ley

Es la Ley surge ante la necesidad de un foro serio, con el objetivo de concienciar a nuestro pueblo en sus derechos ciudadanos. Este blog, a su vez integra la filosofía jurídica con la realidad que vivimos en el Puerto Rico de hoy. Queremos un cambio, pero un cambio verdadero, que surja desde el alma y se traduzca en el bienestar de Nuestro Pueblo. En este espacio podrás contribuir con tu opinión y ser parte de la gesta y transformación hacia el Puerto Rico que merecemos.

En un esfuerzo conjunto surge el programa radial Es la Ley, cuya misión es la asesoría, análisis y discusión de asuntos legales y temas de actualidad. Cada programa cuenta con un tema distinto o de seguimiento del programa anterior, donde se discute y analiza la ley y el derecho aplicable a los asuntos de interés actual en Puerto Rico, Estados Unidos y el mundo entero.

Los temas son discutidos y desarrollados a través del conductor y moderador del programa, Lcdo. J Antonio García García, y podrán incluir entrevistas con invitados directamente relacionadas con el tema del momento.

Cada programa es realizado en vivo, y para un mejor desarrollo y discusión del tema reseñado, incluirá una sección de llamadas telefónicas para la participación ciudadana, a través de preguntas o expresión de opinión.

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domingo, 9 de febrero de 2014

El Amor en los tiempos del internet

La trasformación que nos ha traído el internet desde los noventas, ha cambiado en su totalidad la forma de relacionarnos con el entorno. La malicia, la sospecha y el maltrato que publica la noticia cotidiana a marcado grandemente la manera de actuar. La distancia física que ofrece el contacto a través de lo cibernetico, a llevado a muchos a ser fríos con su realidad circundante, pero amorosos en la red social. Viven la fantasía de como quisieran que fueran sus vidas.
En fin, que muchas personas prefieren el uso de paginas por internet para relacionarse con otros, y así esconden lo que muchas veces temen mostrar realmente.
Los sentimientos son complejos, y es una lastima como personas buenas se envuelven con otras que si vieran su realidad jamas permitirían su amistad.
Son muchos los engaños que día a día surgen mediante las redes sociales. Gente psicópata ha encontrado el nicho perfecto para embaucar.
Seamos prudentes a la hora de ofrecer información personal. La soledad es dura, pero no podemos convertirla en carnada perfecta para el que engaña.
Procesar legalmente a personas que mienten y traicionan por internet, no es tarea fácil,  requiere de gastos y recursos que muchos carecen.
Tu vida vale mucho, por lo que no debes exponerla tan fácilmente.
Estamos laborando en una entrada sobre estos psicópatas y como la psicología moderna tiene que sumar sobre enfermedades mentales que antes no existían y hoy, son comunes y corrientes. Se ha encontrado un alza en el numero de personas que solo viven para y por perfiles falsos, y con sus acciones lastiman y destruyen a otros. Y sobre la apropiación ilegal, ni contarles. 
Actualmente, estoy laborando legalmente en un caso, donde una tailandesa ha logrado enganar y manipular la mente de un hombre estadounidense, a nivel que la familia a tenido que acudir al Tribunal de Justicia para declararlo incapaz, y de esta manera salvar algo de sus pertenencias.
Usualmente se escucha por ahí, pero que tonto, yo no me dejaría, pero amigos, la mente y los sentimientos caminan por sendas misteriosas, por eso hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios. A través de ese misterio, es que otros hacen lo que usted jamas haría, y viceversa. Nos seguimos comunicando. Hasta luego.

domingo, 21 de noviembre de 2010

La Obstrucción a la Respuesta Rápida: juego ilícito con el 9-1-1 en Puerto Rico

Hoy, fuimos testigos del arresto de un ciudadano por la realización de llamadas falsas al Centro de Procesamiento de llamadas de Emergencia 9-1-1. Este ciudadano, dentro de su insanidad mental,  liberó toda su creatividad y talento al inventar una historia de robo a mano armada contra una Cooperativa de Ahorro y Crédito en Arecibo, guión muy parecido al de la reciente película estadounidense,  “The Town”, protagonizada por Ben Affleck. Demás está decir lo frustrante que resulta ser para los funcionarios de tan importante Agencia, cuando diligentemente activan todo un andamiaje gubernamental  en respuesta a una llamada de emergencia,   que sencillamente es una falsa alarma.  La frustración de estos funcionarios es nada comparativo con los gastos en que incurre el Gobierno, y peor aún, con los recursos y esfuerzos en vano que se pierden pudiendo utilizarse para emergencias reales. Cuantas veces escuchamos a ciertas personas decir que los de emergencias médicas llegan a la emergencia cuando ésta ya pasó, pues sépase  que muchas de estas demoras son causadas por la irresponsabilidad criminal de bromistas que parecen no tener con que divertirse.

La Ley Núm. 144 de 22 de diciembre de 1994, conocida como, Ley de Llamadas 9-1-1, establece que “toda persona que a sabiendas efectúe o permita que desde cualquier teléfono bajo su control se efectúe una llamada telefónica a cualquier sistema de respuesta a llamada telefónicas de emergencia, como el tipo conocido comúnmente como 9-1-1, para dar aviso, señal o falsa alarma de fuego, emergencia medica, comisión de delito, desastre natural o cualquier otra situación q          ue requiera la movilización, despacho o presencia del Cuerpo de Bomberos, personal de emergencias médicas, la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias Médicas o fuerzas del orden público, incluyendo la Policía de Puerto
Rico, a que efectúe o permita que desde cualquier teléfono bajo su control se efectúe una llamada obscena o en broma a tal sistema de respuestas a llamadas telefónicas de emergencias, incurrirá en un delito menos grave.”

 Sin embargo tenemos que decir que esta disposición penal es como si no existiera, ésto a juzgar por las estadísticas reales de personas que llaman y activan este sistema cuando verdaderamente no tienen una emergencia ante sí.

De conformidad con la información recopilada por el Centro de Procesamiento 9-1-1, se reciben diariamente entre 5,000 y 6,000 llamadas. De éstas, sólo el 15% son llamadas que constituyen una emergencia real. O sea, que el 85% no son emergencias. A modo de ejemplo, podemos señalar que de las 931,774 llamadas que se recibieron en el Sistema 9-1-1 durante el mes de julio a noviembre de 2009;  809,716 llamadas fueron clasificadas como no de emergencias. Solamente 122,058 fueron llamadas de emergencia.

 De hecho,  hace unos meses se reportó de un caso surgido en la Carretera #2 entre Ponce y Peñuelas donde un individuo llamó a 9-1-1, bajo estado de nervios en crisis, alegando la presencia ante un accidente de auto que chocó contra la valla y cayó en el mar. Alegó que en ese auto había cuatro pasajeros. Ésto provocó que se activara a la Guardia Costanera, ambulancias y Policía de Puerto Rico, para encontrarse que se trataba de una broma. El costo de toda esta maniobra fue de nueve mil dólares al Gobierno. El problema es que muchas de estas llamadas son realizadas desde teléfonos públicos, y el quantum de prueba requerido para encausar al maleante se dificulta a la hora de establecer la comisión del delito con evidencia  más allá de duda razonable. Sin embargo, esta es una situación intolerable,  que afecta directamente el promedio de tiempo de respuesta rápida que actualmente es de 16 minutos;  estudios realizados han detectado que se podría bajar a 10 minutos si se evitaran las llamadas bromistas y falsas.

Es importante que como voz de un pueblo que clama por un cambio social, que estamos cansados de ver como la mediocridad, la irresponsabilidad y el egoísmo se entroniza cada día mas, exijamos cambios que realmente signifiquen un paso hacia la madurez social. Para aquellos que tiene el privilegio de hacer leyes y aprobarlas, pues desde aquí les sugiero lo siguiente: Enmienda de Ley que penalice adecuadamente esta conducta claramente antisocial.

El delito puede quedarse en menos grave, por ser primera infracción, pero con pena de restitución de todos los gastos incurridos por la activación de la supuesta emergencia; y con la imposición de 40 horas mínimo y hasta un máximo de 480 horas de servicios comunitarios en asuntos de emergencias. Así también, tomar unas clases sobre desastres y emergencias, a su costo claro está, que serán brindadas por el Cuerpo de Emergencias Médicas de Puerto Rico y cuyo cumplimiento certificará en Corte.

De ser reincidente, se catalogue el delito en su modalidad grave con una imposición carcelaria de entre uno a tres años y con pena de restitución.

 De esta manera, y llevando activamente un mensaje educativo, estaremos esforzando un cambio en la conducta criminosa, por lo que nos redirigiríamos hacia la concienciación ciudadana de lo que realmente representa una emergencia en nuestro País.

viernes, 2 de julio de 2010

Puño y Pedrá Vs. Macanazo y Gas Pimienta

Lo que sucedió el pasado miércoles, esas imágenes que han recorrido el Mundo entero, denigran el buen nombre que nuestra Isla, por años, ha ganado como pueblo democrático.

Hemos tenido momentos gloriosos de lucha, cuyo resultado provocó la aprobación e implantación de grandes leyes que cambiaron el rumbo de nuestra historia, y que nos sitúan como País de vanguardia. Como ejemplos tenemos, el  1873,  año en que se proclamó la abolición de la esclavitud; el 1917, aprobación de la Ley Jones, donde los puertorriqueños obtuvimos la ciudadanía, reconociéndose así la igualdad de nuestros derechos frente a toda la nación americana; 1929, año en que se reconoció el voto a nuestras mujeres;  año 1947,  marcó el comienzo de nuestro derecho a escoger nuestro gobernante, que hasta ese momento era designado por el Presidente de los Estados Unidos, Presidente que aun hoy, no tenemos derecho a elegir; 1952,  año en que se aprobó la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, Ley Suprema que al momento de su aprobación representó la garantía de unos derechos fundamentales y medulares que muchos países en el Mundo ni podían tan siquiera soñar en obtener. Además de esto, contamos con un sistema republicano de gobierno, bajo el poder sopesado de tres ramas, a saber, el Ejecutivo para implementar las leyes y hacerlas cumplir, la Legislatura dividida en dos Cámaras, investidas del poder investigativo con el propósito de aprobar leyes, que cónsonas con nuestra cultura, sean el vehículo por el cual se sustente el orden, y finalmente; el  poder Judicial, con Tribunales de Primera Instancia, Tribunal de Apelaciones y un Tribunal Supremo, con el fin de interpretar las leyes y garantizar que se salvaguarden los derechos adquiridos.

Si observamos detenidamente, somos agraciados al contar con un andamiaje gubernativo totalmente democrático y con unas garantías fundamentales de respeto a la vida, la libertad y al pleno disfrute de nuestras posesiones privativas. Por otro lado, Dios nos bendijo con un clima y un sol maravilloso todo el año, playas, campos y ciudades que nada tienen que envidiar de otros países. Nuestra cultura única, nuestras costumbres de gran arraigo espiritual, y un idioma rico con expresión histórica y con sabor a  guitarra, tambores y maracas.

Somos un Pueblo bendecido, gente de talento, belleza y de gran instrucción;  lo tenemos todo para ser felices.

Sin embargo, las imágenes que se vieron ayer a traves  de los medios televisivos de nuestro País, son la punta de lanza para que nos detengamos a pensar y preguntarnos en qué estamos fallando como pueblo.

Esa guerra de insultos, pedradas, de, “te tiro con palos y basura, y tú me ripostas con macanazos, inuendos y gas pimienta”, no es mas que falta de atención a la necesidad básica de todo ser humano: la necesidad de ser escuchado, pero realmente escuchado, con la implicación de enmienda, de compromiso, cambio y perdón.

Nuestro pueblo no merece jamás que se le caiga a palos, nuestras leyes y nuestros derechos fundamentales no lo permiten; así también, nuestras Instituciones se respetan y no pueden ser susceptibles so color de gesta a que sean usurpadas; nuestras leyes, derechos fundamentales y  el sistema democrático de gobierno lo impide, de lo contrario seríamos presos de la anarquía y el eventual abuso de poder.

Como Isla, necesitamos de los negocios y de la inversión extranjera, pero, ¿quién, y qué extranjero querrá invertir en negocios, cuando, la inestabilidad, la incertidumbre, y la falta de concordia es lo que se exhibe? ¿Quiénes son los asesores, lo que aconsejan, o como dirían en el barrio, los que meten puya a nuestros líderes, si es que se les puede llamar así? Líderes de ambos o múltiples bandos, que como seres humanos, necesitan del buen consejo.

No caigamos en la trampa de seguir dividiéndonos por grupos, tribus ni mucho menos bajo la farsa de identificarnos y separarnos como penepes, populares, separatistas, hostosianos, pelús, estudiantes, cristianos, macheteros, federales, en fin, en víctimas y victimarios. Etiquetas que son secundarias a nuestra identidad como nación.

Somos Puerto Rico, Boricuas que tenemos que hacer valer nuestros Derechos, pero con el respeto a nuestras leyes y nuestras Instituciones, no por las personas que las representan, sino por la historia e idiosincrasia como pueblo que nos identifica.

“Es la Ley”, reclama y se une hacia la búsqueda de nuestro bienestar social, recabando se respeten los derechos fundamentales de libre expresión, así como libertad irrestricta de prensa en los asuntos públicos que se discuten en nuestra Casa de las Leyes.  Sin embargo, libertad no es sinónimo de libertinaje, por tanto, los derechos se acogen y se practican con respeto, tolerancia y sin menoscabar las diferencias o disidencias, que tan necesarias son en el gobierno democrático en que vivimos.

El Gobierno, como ente maduro y respetuoso, tiene que dar ejemplo de sana conducta democrática, del diálogo, de la mediación, del consenso y sobretodo de lo práctico en sus acciones y determinaciones. Su presencia en cada oportunidad de interacción, debe dejar el halo de la sabiduría como huella indeleble a seguir por futuras generaciones, pero mas que ésto, siempre deberá actuar bajo el entendimiento innegociable que jamás el pueblo claudicará de sus derechos fundamentales adquiridos.

Nosotros, como pueblo, tenemos que unirnos con un mismo lema, propósito y mensaje, sin perder el norte de lo que pretendemos y sin olvidar nuestra historia y de dónde venimos. Lo que es fundamental en el Derecho, y que llanto y pena costó a nuestros ancestros lograr, no lo podemos negociar. Sin embargo, como pueblo evolucionado, tenemos que darnos cuenta que el que se atreve, no necesariamente tiene la razón, que el que levanta su mano en acto de vejación muchas veces no está mirando, ya sea por ceguera, ignorancia o por maldad, las consecuencias de sus acciones u omisiones. Hay actos, que por su naturaleza misma, hacen que nadie gane y todo el mundo pierda, y esos son precisamente los actos que en estos momentos históricos estamos viviendo, por lo que hay que cambiar de método.

Siempre he dicho que la diferencia la hace la persona no la posición. La posición es un instrumento y un privilegio, que acompañado del compromiso y espíritu de servicio arraigado, así como de sanidad mental y balance espiritual, llevaran a la persona que la ostenta a brillar en bienestar de nuestro pueblo. Cuando hablo de posición, es cualquiera que sea, no tan solo las de Gobierno, sino también la de nuestros líderes comunitarios, religiosos, cívicos y sobretodo, jueces, que imagínense, cuando vemos jueces juzgando cuando ni en su vida misma lo han hecho bien.

Es imperativo, que para la posición que sea, nos aseguremos que las personas que se designen o se elijan sean las adecuadas para la posición que aspiran. Por otro lado, como Pueblo, tenemos que unirnos bajo la identificación que nada ni nadie cambiará, porque solo se logra con el nacimiento, que es la de ser puertorriqueños y puertorriqueñas. Mientras estemos divididos en grupos o tribus, ya sean de afuera o dentro del Gobierno, solo encontraremos el choque y la confrontación. Dios nos Bendiga.

viernes, 28 de mayo de 2010

La Ley que nos une


En términos legales, no hay nada que nos una mas como pueblo que el acontecimiento de unos hechos que afecten nuestras emociones. Cada día, con mas ahinco, podemos percibir que la Ley, es la forma más eficiente para identificarnos como pueblo. Hay que escuchar a nuestra gente, sus necesidades, sus temores, sus inquietudes. Hay que celebrar sus triunfos y hay que llorar sus frustraciones.
Si el Gobierno hiciera vistas públicas con el fin honesto de escuchar al pueblo, no tendríamos la situación de tantos funcionarios, dirigentes y asesores gubernamentales, que con sus actos demuestran no conocer la voluntad de nuestra gente. "El pueblo habló y yo obedezco”, pero sépase que cuando el pueblo habla es dentro de las circunstancias en que se le consultó, y por tanto, el voto no representa un cheque en blanco mediante el cual harás lo que tu quieras y cómo tu lo quieras. Si fuera así, perderíamos el sentido práctico de la democracia y de nuestro sistema republicano de gobierno. Hay que mantener el contacto directo y sin limitaciones. Hay que tener mucho cuidado con los nombramientos, que no tan solo sean personas capacitadas por su educación, sino que tengan la agudeza mental, la energía y el sentido claro de servicio público, que falta hace.
Hay que abrir nuestro corazón y dar paso a la empatía, solo así fluirá, cual pureza de manantial, pero con la fuerza impetuosa del instante mismo en que se define al cazador y su presa; ese intercambio cinegético tan importante entre la gente y el Gobierno que los representa. Lazo tan fuerte y necesario que levanta el ánimo y refuerza la fe y esperanza de nuestros conciudadanos.
La "vox populi", la voz del pueblo, la voz que con su sabiduría nos empuja directamente al bienestar social.
Que nunca esa voz se acalle, que siempre escuchemos a nuestro pueblo. Pueblo bueno, pueblo digno, pueblo que nos vio nacer y celebra la superación continua que vivimos en el día a día.


Sintoniza y mantente atento(a) a "Es la Ley" un programa que ha sido diseñado para ti y por ti. Todos los jueves de ocho a nueve de la noche por Radio Isla 1320.





miércoles, 26 de mayo de 2010

Que la Justicia sea Ley

Ante los hechos que vivimos en el mundo actual, es necesaria la integración.
“Es la Ley” es un programa innovador, con un propósito concreto de instrucción y asesoría legal , pero sin olvidarnos de la realidad práctica que se vive en el Puerto Rico de hoy.
Es por eso, que cada tema legal a discutirse por programa, se integra con la problemática social de actualidad, identificando así situaciones de interés que requieren de acción legislativa y gubernamental.
La Ley no es sinónimo de Justicia.
La Ley es la norma aprobada, establecida y que requiere de su cumplimiento; pero, como la moda, muchas veces se convierte en letra muerta que se arrastra en el vaivén cíclico, y que podrá resucitar según las ideas que al momento imperen en la sociedad.
La Ley es el fruto de la razón del hombre; con el propósito innegable de hacer justicia; pero la justicia para cumplir con su propósito requiere que las leyes se revisen, se enmienden, se cambien o se eliminen, según la necesidad ciudadana. En fin la ley es ese coche poderoso mediante el cual se vale la Justicia para llegar a su destino.
La relación directa que existe entre la Ley y la Justicia es innegable. Una Ley defectuosa, atropellante e insensible jamás contará con la Justicia, que indudablemente se habrá unido a la batalla del forajido.
Únete a “Es la Ley” y participa activamente en este Blog; y adquirirás la fuerza necesaria para tener éxito en tu vida.
Respetemos la diferencia de pensamiento y unamos nuestra energía para un Puerto Rico mejor.

¿Qué tema te gustaría que discutiéramos en los próximos programas?